Inquietudes Bárbaras, por Luis García Montero

Ya que estamos con las tijeras, ya que se les está pidiendo a los ciudadanos sacrificios, podríamos pedirle a los políticos que recortaran sus humos, para que la crispación y las mentiras fuesen unas víctimas más de esta crisis. En situaciones difíciles, conviene hacer las cuentas con sinceridad, y doña crispación necesita aprender a limitar sus inversiones demagógicas. El PP debería dejar de presentarse como el partido de los trabajadores y Mariano Rajoy sería más honrado si no hiciese electoralismo con las pensiones. Tenemos derecho a pedirle que sus palabras se correspondan con su programa real y que su postura ante las medidas gubernamentales se corresponda con las exigencias de los últimos meses. No pude aparecer como escandalizada de los daños del neoliberalismo la misma voz que ha exigido medidas neoliberales. Y José Luis Rodríguez Zapatero debería dejar de ser unas siglas (ZP) o una caricatura (Zapatero), para recuperar su nombre (José Luis), su rostro humano, y hacer confesiones políticas que compensen su antiguo optimismo. Debe dejar de ser un gestor neutro y explicarnos qué tipo de sistema social injusto, y de Europa injusta, y de mundo injusto, le han obligado a asumir estas medidas. Así podríamos volver a creer un poquito en la política, sólo un poquito.