Inquietudes Bárbaras, por Luis García Montero

El color más vivo recuerda ahora una dignidad en blanco y negro. La manifestación del sábado 24 de abril contra la impunidad de los crímenes franquistas y en solidaridad con sus víctimas, llenó la Puerta del Sol y la calle de Alcalá de fotografías de gente anónima o de personajes históricos como Miguel Hernández, Federico García Lorca, Julián Grimau, Julián Besteiro o LLuis Companys, el presidente catalanista de la Generalitat detenido en Francia por la GESTAPO y fusilado en España en 1940. Me emocionó ver a Companys en la Puerta del Sol, de la mano de muchos madrileño, porque sentí que la España de las autonomías empieza a pensar no sólo en las diferencias, sino en la historia que todos tenemos en común. Y en común podemos tener el respeto mutuo a nuestras diferencias. Es una lección cívica que deberían aprender los partidos políticos y los constitucionalistas.