Inquietudes Bárbaras, por Luis García Montero

Nos quejamos de la lentitud de la justicia, pero a veces adelanta que es una barbaridad. El Presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, se ha precipitado a firmar la carta de bienvenida al Papa. Con su visita de noviembre, espera que Benedicto XVI solucione la crisis económica y moral de España. La Vicepresidenta Fernández de la Vega afirma que el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña es una derrota del PP. Todo el proceso, sin embargo, parece un exponente de la situación peculiar de nuestra justicia. Más que por el concepto de nación o por el idioma, sospecho que la salsa está en una disputa entre jueces por el poder judicial catalán. Sospecho también que en Cataluña, más que lo negado, duele  que se declare irrelevante mucho de lo aprobado. Quizá la culpa sea de unos políticos que piden a los jueces lo que deberían hacer ellos: una definición clara y constitucional de la naturaleza federal de España. Pero ese parece imposible, y nadie sabe por qué.