Inquietudes Bárbaras, por Luis García Montero

El lenguaje no es neutro y las frases de la política se meditan bien. Cuando nos dicen que el Gobierno debe hacer los deberes para aprobar el examen de Europa, nos sugieren varias cosas a la vez. Primero: que el gobierno es un niño sin otro poder que el de aprenderse la lección. Dos: que las exigencias de los bancos son una verdad científica. Tres: que aunque no guste, se debe estudiar. Y cuatro: que formamos todos una gran familia con derecho a buenas vacaciones y sin asignaturas pendientes. Hay quien piensa, sin embargo, que el Gobierno de los políticos debería tener más autoridad. Que las exigencias de los bancos y los mercados no son leyes científicas, sino intereses particulares y avarientos. Que el compromiso no debe hacerse con la riqueza del mundo, sino con la pobreza. Y que no conviene irse de vacaciones familiares con Ángela Merkel y Díaz Ferrán. Por eso es justo que al gobierno le quede la asignatura de su reforma para septiembre. Estamos suspensos.

(1) Comentario

  1. Artesano

    Los políticos tienen el Poder que les damos los ciudadanos y actuan como una veleta según como empujan los vientos. Lamentablemente, los vientos de los ricachones empujan más que la desidia y desunión de la ciudadanía que se contenta, como los crios, con el pataleo o jugando para distraerse (consumo, viajes, TV, deportes, aficiones, arte, etc.)

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