Inquietudes Bárbaras, por Luis García Montero

Estamos acostumbrados a pensar que todos los problemas tienen solución, pero no es así. ¿Qué se puede hacer con las corrupciones que afectan a un partido tan importante como el PP? Rajoy era el íntimo amigo de Matas, a quien ponía de modelo, después de veranear con él. Su otro amigo, su compañero ministro Zaplana, confesó un día que estaba en política para forrarse. Los tres pertenecieron a un Gobierno que aprobó medidas precisas para que España se convirtiera en una burbuja inmobiliaria, la misma que al estallar ha acentuado el paro y la crisis en España. Ellos acabaron el sistema producctivo que había empezado Felipe González con sus invitaciones al pelotazo. Así que representan un modelo de financiación pública y privada. Unos se forran, otros sufren. Pobre modernidad. Lo único lógico sería la dimisión a la vez de Rajoy, Camps y Esperanza Aguirre, distintas caras de una misma lógica oficial o partidista, basada en la financiación ilegal y en el neoliberalismo desalmado. Pero esas dimisiones no son previsible, ni siquiera parecen posibles. Nos tratan como niños y luego se autoaplican una particular ley del menor. Así que los españoles deberemos acostumbrarnos a la crisis negra, la corrupción, el dinero ilegal y a pensar mal de la política. Pobre política.